Abismo/Abyss

(I originally wrote this short story in Spanish, my native language. A translation is available at the end)

Me encuentro al borde de un abismo. El fondo se presenta con una oscuridad inmensa. A mis espaldas un desierto, un pasado lejano al cual no quiero regresar. Cada memoria es un pedazo de mi lleno de dolor. El arrepentimiento se apodera de mí. Las mismas preguntas continúan haciendo eco en mi mente. ¿Habré hecho lo correcto? ¿Y si hubiese tomado una decisión distinta? Pero no, ya no hay vuelta atrás. La ciudad se encuentra en ruinas. Solo unos pocos pudieron escapar su destrucción. El reactor central, que energiza toda la ciudad, finalmente falló. No llegue a tiempo con el reemplazo de una pieza clave para su funcionamiento. Por meses busqué y solo encontré hostilidad. Cada batalla solo retrasaba mi llegada a la ciudad. A mi regreso con la pieza me encontré con cientos de miles corriendo despavoridos, buscando alejarse lo más posible del centro. De un momento a otro me vi en la obligación de unirme a la multitud. Tuve que dejar la pesada pieza en medio de una calle. Al final un enorme estallido hizo caer a casi todos. A penas logramos levantarnos cuando un temblor comenzó a sentirse por toda la ciudad. En el centro solo se veía polvo y humo. Aquel atardecer fue uno muy triste. Todos estábamos muy conscientes de cuán oscura sería esa noche. En los días siguientes la ciudad comenzó a vaciarse. Tan solo un mes pasó y ya solo quedaban unos pocos refugiados. Un pequeño generador portátil proveía energía al único edificio que aún quedaba en pie. Las pocas amistades que tenía allí desaparecieron desde el día de la explosión. En fin, no me quedó otra opción que aventurarme nuevamente.

Es así como me he encontrado en este momento. Mirando esa oscuridad profunda que me consume. No pude salvar la ciudad. Ni tan siquiera logré encontrar a mis amigos. Lentamente doy un paso más cerca. El aullido del viento me ensordece pero a través del estruendoso sonido una voz se escapa. Alguien cercano me llama. Miro hacia atrás y veo a un viajero que se acerca. Ya frente a mí, extiende su mano y me dice, “no des otro paso hacia allá, he visto cómo otros han perdido su vida de esa manera. Sígueme, conozco como llegar a un refugio cercano. Reconozco que estos tiempos no son para nada fáciles, pero no pierdas las esperanzas”. Decidí seguir junto a él. Durante el camino me habló sobre sus aventuras. La similitud a mi propia situación ayudó a sanar un poco esas heridas del pasado. La llegada a este nuevo refugio me ayudó a restablecer alguna de la esperanza que había perdido.

English

I find myself at the edge of an abyss. The depths show a great darkness. Behind me, a desert, a far away past to which I do not wish to return to. Each memory, a part of me full of pain. Regret takes over. The same questions echoing over and over. Did I do the right thing? What if I had made a different decision? No turning back now. The city lies in ruins. A mere few were able to escape its destruction. The central reactor, which powered the entire city, had failed. I could not arrive in time with the replacement part necessary for its operation. For months I searched and only found hostility. Every battle delayed my return. When I finally reached the city again, with the part on my back, I was met with hundreds of thousands running for their lives. I was too late. Everyone was trying to go as far away from the center as they could. In a quick moment I joined the multitude of people. I threw the reactor part aside. Finally a powerful blast knocked most people to the ground. We had barely returned to our feet when a strong earthquake was felt across the city. At the center a cloud of smoke and dust covered everything. That afternoon would be the saddest yet. We were all too aware of how dark that night would be. The following days saw the city slowly emptying out. A small portable generator provided power to a single building that remained standing. My friends had disappeared on the day of the explosion. In the end I had no other choice but to leave.

That is how I find myself at this moment. Staring at this profound darkness that consumes me. I failed to save the city. I couldn’t even find my friends. Slowly, I take a step forward. Despite the deafening howl of the wind, a voice passed through. Someone nearby called to me. I looked behind me and a traveler neared. Once he was in front of me, he offered his hand and said, “don’t take another step, I’ve seen how others have lost their lives that way. Follow me, I know where there is a shelter nearby. I am aware that these times have not been easy, but don’t lose hope”. I ended up going with him. On the way, he spoke of his adventures. The similarities between our individual situations helped ease my pain and heal old wounds. Our arrival at the new shelter aided in restoring some of the lost hope.


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